COLOMBIA

 

 

 

ORIGEN MÚSICA COLOMBIANA

 

 

    

Nuestras culturas precolombinas lograron su desarrollo en dos regiones geograficas: 

La Andina y la Amazónica, alli luego de continuas migraciones , asentamientos y 

unificaciones, se fueron conformando tres grandes familias; la Chibcha, la Arawak

 y la Amazonica. Sin lugar a dudas, la cultura Chibcha es la que mas nos caracteriza

 debido a su relativo alto nivel cultural expresado en una gran variedad de manifesta-

ciones y por el extenso territorio que abarcaron. Sus núcleos sociales mas representa-

tivos fueron los Tayronas, Arhuacos, Cunas y Muiscas, de los que sobreviven Arhuacos

 y Cunas en tanto que los Tayronas y Muiscas fueron perdiendo su vigencia tanto por 

extincion como por mestizaje. 

El desarrollo de las religiones chibchas necesitó de un arte musical que integrara la

 colectividad en torno de los ritos y ceremonias que constituian el fundamento de sus 

creencias y por lo tanto de su vida misma. Pero no siempre el objeto de la música fue la 

religión pues se sabe de ciertas manifestaciones musicales que tenian como propósito la

 diversion y el entretenimiento, las cuales estaban a cargo de miembros de la comunidad 

especializados en este arte. Son los guajiros los representantes mas importantes de la 

cultura  Arwak en nuestro territorio. A la llegada de los españoles no habian logrado

un notorio nivel de desarrollo cultural, debido entre otras cosas a las condiciones del 

medio natural, en gran parte desértico. Posteriormente, al contacto con diferentes 

pueblos de Europa que tenian como area de operaciones mercantiles la peninsula que 

hoy en dia lleva su nombre, los guajiros fueron evolucionando y en la actualidad ejercen

una influencia permanete sobre ciertas manifestaciones culturales en la Costa Atlántica.

La Amazonia, ademas de ser una  reserva ecologica mundial, ha sido cuna de variados

grupos humanos que han llevado durante siglos un desarrollo cultural autónomo y 

multiforme. Debido al lento contacto e influencias recibidas por estas civilizaciones, 

podemos suponer que su manifestaciones culturales y particularmente las musicales, 

se conservan aproximadamente fieles a las de sus antecedores precolombinos.

 

 

MESTIZAJE MUSICAL

Para comprender el desarrollo musical de Colombia, es necesario tener en 
cuenta las condiciones sociales en las cuales se ha venido formando nuestra
nación a partir de tres culturas: La aborigen americana, la española y la
africana.

ESPAÑA

Las expediciones españolas fueron regimientos de hombres de diferentes 
clases sociales y niveles de cultura, que luego de los prolongados viajes,
encuentros sangrientos y pasajeras alianzas con los aborigenes, se dieron
a la tarea de tener relaciones con las mujeres indigenas; esta situación se 
presentó debido a que los españoles no enviaron al principio familias, ma-
trimonios o mujeres en sus expediciones.

Con la creación de los centros coloniales y el éxito de las grandes haciendas,
la mezcla entre españoles e indigenas a nivel popular aumentó y se difundió,
pero no dejo de ser una situación de desventaja y verguenza para los nacidos
de estas uniones, a los cuales despectivamente se los llamaba "mestizos" , 
que no gozaron de libertades o buenas garantías sociales.

Pero esta mezcla no fué sólo de razas; recordemos que los aborígenes colom-
bianos y los españoles tenían su propio idioma, religión, danzas, instrumen-
tos musicales, artes y principios morales que comenzaron a influirse mutua-
mente para originar una cultura mestiza.

AFRICA

Los aportes culturales africanos nos han llegado en dos épocas diferentes y 
en condiciones sociales distintas.  Los primeros, se inciaron con los  rabes
del Norte del Africa y su invasión y dominación de España (siglo VIII al XV
D.C.); los españoles asimilaron durante 800 años buena parte de la cultura
Afro-arabe y luego nos transmitieron esos valores culturales a partir del
siglo XV D.C.

Los segundos aportes se iniciaron a partir del siglo XVI con la llegada de
los esclavos africanos, recibiendo nosotros su influencia en forma directa.
Dada la destinacion de los esclavos (minería, ganadería y agricultura), los
sectores de los ríos Magdalena y Cauca y la costa Pacífica.

Si bién es cierto, el comercio de los esclavos africanos comenzó a disminuir
en el siglo XVIII y se frenó en el siglo XIX con la ley de la abolicion 
de la esclavitud, la cultura africana continuó mezclándoze con la española
 y en algunos sectores con la indígena, hasta transformarse actualmente
en una de las raíces profundas de nuestra cultura colombiana.

 

LA COSTA ATLÁNTICA Y SU MÚSICA

Esta región fué clave como punto de contacto y partida de expediciones con-
quistadoras y  área de fomento del comercio. Por eso, allí aparecen antiguas
y poderosas ciudades como Cartagena, Santa Marta, Rioacha, Valledupar y 
Mompós donde se fusionaron indígenas, españoles y esclavos africanos.

Las fiestas y la música religiosas española en honor de la Virgen (La 
Candelaria, los Remedios, La Inmaculada), la Cuaresma, Corpus Christi,
San Juan y La Navidad, sirvieron para catequizar indígenas  y esclavos
y comenzar el mestizaje musical, en el cual también influyeron las tertu-
lias y bailes en las casas de los españoles acaudalados en donde danzas
europeas cortesanas como la gavota, el rigodón, paspies, pasacalle, 
contradanza y populares como la jota, el fandango y las seguidillas fueron
lentamente asimiladas y transformadas por indígenas y africanos.

LOS CANTOS VALLENATOS

Se inciaron con antiguos cantos de vaquería propios de las zonas ganaderas
de Valledupar, en donde el tambor de un solo parche, llamado ahora "caja" 
se unió a la guacharaca para servir de base a narraciones cantadas, que
hablaban de las penurias y anhelos del campesino, reflejaban la crítica
social o la visión picaresca y alegre de esos pueblos costaneros.Tal 
parece que sufre influencia de ciertos aspectos melódicos de los arhuacos
y guajiros, luego de los africanos  y de los europeos, de estos últimos con las
coplas y décimas y con su aporte reciente del acordeón de botones

MÚSICA DE LOS ANDES COLOMBIANOS

Los festejos religiosos de Navidad, Corpus Christi, San Juan y las peregri-
naciones a los santuarios de la Virgen (Chiquinquira, Monguí, Chinavita),
sirvieron para unir a nivel popular los español y lo indígena; para crear
hacia el siglo XVII el torbellino, los cantos de la guabina y gran cantidad
de juegos danzados.

NACIMIENTO DEL BAMBUCO

Los bailes de fandango, la tirana, el bolero y la seguidilla de la provin-
cia de Andalucía, fueron muy populares entre la clase media española acen-
tada en el territorio de Colombia.

Estos Bailes constituyeron el punto de partida para la creación de fanda-
quillos criollos y el capituco, que evolucionaron y ser diversificaron en 
el siglo XIX, gracias a los aportes indígenas y africanos existentes en los
antiguos departamentos de Antioquia y Cauca, que ser convirtieron en la cu-
na colombiana del bambuco.

DEL VALS AL PASILLO ANDINO

En el siglo XIX en Europa, se propagó desde Viena (Austria) la música y
danza de salón llamada waltz(vals) que al llegar a nuestro país se comen-
zó a distinguir con el nombre de "el strauss" , nombre tomado del apellido
del famoso compositor de valses Johan Straus.  Gracias a la sensibilidad
artística de nuestros músicos, este aire musical se fué transformando en 
el "vals del país" o el "colombiano" y mas recientemente en el "pasillo".
De los refinados salones de las principales ciudades colombianas, pasó a
las plazas públicas y allí se convirtió en el "pasillo fiestero" que ha  
llegado a ser pieza obligada de las bandas de pueblo.  Por último, es im-
portante resaltar que la alianza entre nuestros poetas y compositores le ha
dado al pasillo una alta calidad expresiva que se manifiesta de muchas for-
mas en estos sentidos y conmovedores cantos del alma colombiana.

    EL ARTE MUSICAL DE LA COSTA
  PACÍFICA COLOMBIANA

El trabajo de los esclavos africanos hizo prosperar las grandes haciendas
del viejo Cauca(Chocó, Valle, Cauca, Nariño) y su mano de obra en las minas 
significó primero un enriquecimiento para la corona española y luego para
los grandes terratenientes criollos.

Las culturas africanas llegadas a esta costa fueron sensibles a las in-
fluencia cultural española, lo cual explica la gran asimilación y rein-
terpretación que hicieron de ella.

Dados los lujos de las aristocracia caucana, la música y la danza cortesana
de Europa fue muy frecuente en sus tertulias y saraos (bailes) en donde se
distraían al ritmo de danzas, contradanzas, mazurcas, polcas, jotas y algu-
nos romances a cargo de señoritas aficionadas al canto.

Es importante mencionar el papel que desempeñó un reducido número de esclavos
dedicados al servicio doméstico, pues su contacto directo con la música
y danza de su amos, les permitió inciar el proceso de asimilación, difusión  
y cambio de estas manifestaciones culturales europeas.

La religión católica con sus festividades de San Juan y Navidad, influyé 
profundamente en el canto religioso popular de los esclavos, que gradual-
mente fueron substituyendo divinidades y ritos por salves a la Madre de Dios,
trisagios, arrullos a los santos y al Niño Dios, balsadas fluviales y 
en honor a San Juan y para la Navidad.

El aporte cultural africano mas fuerte y arraigado está en el currulao y el
bunde, en el grupo musical constituído por marimbas de Chonta, conunos macho
y hembra, bombo y el antiquísimo canto antifonal africano a cargo de las
"cantaoras"  y "repondeoras"  que se acompañan con los guases (maraca tubular
africana).

 

MUSICA DE LOS LLANOS  ORIENTALES

Los aborígenes fueron tomando a su manera y sentir el canto 
popular español y los instrumentos de cuerdas (guitarricos, vihuelas, violi-
nes, arpas) que introdujeron los jesuitas y fueron mezclándose con carracas, maracas

(capachos), y aun tomando la popular zambumbia de los campesinos españoles 

emigrantes.

 

 

 

 

 

CUMBIA

 

 

La música de los Gaiteros, la cual es 

autóctona de la costa Caribe de 

Colombia, es la forma original y tradi-

cional de la cumbia, y la raíz de la 

cumbia moderna, una de las formas

 musicales mas populares en Latino 

América actualmente.

 

Esta música, la cumbia folclórica original,se remonta a los tiempos de Simon Bolivar, en los inicios de los años 1800, y quizá más. Es una fusión de influencias indígenas y africanas,la cual se toca con dos gaitas y una maraca, ambas de ancestria indígena, y tambores africanos provenientes de los  descendientes de los esclavos de origen africano que pasaron

por esta costa. Las inolvidables  melodias que aun son comunes en las culturas Kogi y Cuna, se tocan por dos gaitas en contrapunto la una a la otra, y son complementadas por el hipnotizador rítmo del "llamador" (un tambor pequeño), las alegres y complejas improvisaciones de los otros dos tambores, y los elaborados ritmos de la maraca. 

Uno de los gaiteros toca la gaita con una mano y con la otra la maraca al mismo tiempo con grán destreza y agilidad. Sus labios solo sueltan la gaita para cantar.

En el pasado, hubo muchos grupos de gaiteros que tocaban cumbia a travez de la costa Caribe Colombiana. Al pasar de los años, la cumbia con letras incluidas,  evolucionó al punto de incluir acordeón y más tarde instrumentos electrónicos y orquestación completa.

La cumbia orquestada, es decir la cumbia moderna, es escuchada en Sur y Centro América y México, y en los Estados Unidos por millones de Hispanos.

La cumbia orquestada, con su rítmo encantador, es música bailable que se toca en clubes, fiestas, e incluso en millones de hogares. Sin embargo, recientemente con la muerte de los Gaiteros mas viejos, la tradición de la gaita pareciera perderse debido a que los jovenes en San Jacinto parecen estar interesados en formas musicales populares que son promovidas 

en la radio como la salsa, la cumbia orquestada, y aun el rock and roll. A pesar que hay y hubo otros grupos de gaiteros, el grupo que se hizo llamar Los Gaiteros de San Jacinto no tendrá nunca comparación alguna. 

En los últimos años ha habido un resurgir en el interes por la herencia musical de esta música. Tambien muchos jovenes han tomado las gaitas, maracas y tambores, pero todavia, aún en Colombia, hay mucha gente que no conoce las raices de la música que se escucha actualmente.

 

EL ARTE COLOMBIANO

 

A partir de finales de la década de 1950, se inicia  en Colombia el gran movimiento de las expresiones artísticas tales como la pintura y la escultura que hasta entonces no habían tenido el suficiente reconocimiento. Con la llegada al país de Marta Traba, una reconocida crítica de arte argentina, se inicia el boom de la plástica colombiana que habría de desarrollarse casi en forma simultánea con el surgimiento de la corriente llamada realismo mágico en la literatura latinoamericana cuyo máximo exponente fue el ganador del Premio Nobel, Gabriel García Márquez.


Fue entonces cuando empezaron a surgir los grandes de la pintura colombiana como Alejandro Obregón y Fernando Botero y de la escultura, Edgar Negret y Eduardo Ramírez Villamizar.

 

Este movimiento sin precedentes habría de generar otras figuras como Beatriz González, Santiago Cárdenas, Ana Mercedes Hoyos, Carlos Rojas, Manuel Hernández y muchos otros más, cuyas obras lograron gran reconocimiento no sólo nacional sino internacional como Fernando Botero, hoy, un artista de talla mundial cuyas obras: pintura, dibujo y escultura, reflejan personajes y objetos caracterizados por su rotundez, en la cual hay influencias de los grandes maestros y de la pintura del período colonial y de las cerámicas y esculturas precolombinas. Una pintura excesiva e irrigada de realismo mágico, según el crítico de arte, Germán Pubiano Caballero.


La celebración de salones nacionales y premios anuales así como el apoyo de las entidades estatales encargadas de estimular y patrocinar la creatividad y el talento de los artistas colombianos han contribuido grandemente al desarrollo de nuevas figuras y movimientos dentro de la plástica nacional.


Hoy, las principales ciudades, Bogotá y Medellín en especial, cuentan con importantes museos y galerías de arte, donde puede verse una gran parte de la obra de Fernando Botero. El arte colombiano contemporáneo no sólo refleja la realidad plena de humor, surrealismo y exuberancia de un país en donde muchas veces lo real supera a la fantasía, sino también, las diferentes tendencias del arte internacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

LITERATURA COLOMBIANA

 

Tras el éxito de Gabriel García Márquez son muchos los autores colombianos que los lectores alrededor del mundo están descubriendo con deleite.

Tradicionalmente un país de poetas, en las últimas décadas nuestros escritores han virado hacia la novela y se ha generado un surgimiento de jóvenes autores colombianos que despiertan el interés de los lectores hasta en los rincones más recónditos del planeta.

   

Al igual que la historia de la literatura universal, la de Colombia tiene sus orígenes en la tradición oral: Yuruparí Mito, leyenda y epopeya del Vaupés, publicado por primera vez en italiano en 1890, recoge una historia originaria de la cuenca del río Vaupés y contada sin la influencia del canon de Occidente, en la que se reflejan los intereses de los nativos del Amazonas.

Luego de varios siglos de desarrollo, la literatura colombiana tuvo su mayor crecimiento en el  siglo XX, rico en poetas y movimientos poéticos en Colombia. Desde los poetas del postmodernismo Luis Carlos López, lleno de humor y profundidad sencilla, y Porfirio Barba Jacob, intenso, pensativo y melódico, hasta los más recientes poetas de estilos muy diversos como Darío Jaramillo Agudelo, Juan Manuel Roca y Mario Rivero.

Cabe destacar a Los Nuevos, entre los que sobresale León de Greiff; los piedracielistas, con Arturo Camacho Ramírez, Eduardo Carranza y Jorge Rojas; el grupo de mito, liderado por Jorge Gaitán Durán; los nadaístas, encabezados por Gonzalo Arango; la generación golpe de dados, entre cuyos miembros se cuenta a Raúl Gómez Jattin, María Mercedes Carranza y Piedad Bonnet; y el Grupo de Barranquilla, por el que pasaron José Félix Fuenmayor, Álvaro Cepeda Samudio y el Nobel García Márquez.

En años recientes se ha dado en Colombia un boom de escritores cuyas obras han sido ampliamente acogidas por los lectores y algunas de ellas han sido llevadas al cine. Entre estos autores sobresalen Juan Gabriel Vásquez, Santiago Gamboa, Jorge Franco, Mario Mendoza, Enrique Serrano y Fernando Quiroz. Algunos, más jóvenes, están empezando a publicar obras que demuestran no sólo el interés de la industria editorial por la literatura sino, además, el excelente panorama de las letras colombianas en nuestros días.  

 

 

 

 

CINE EN COLOMBIA

Colombia es un país que tiene vocación cinematográfica desde sus inicios. La pasión de hacer películas ha sido el principal motor de directores y productores, más fuerte que las dificultades económicas que se han presentado para realizarlas.

 

Además de la belleza y diversidad de  paisajes que hospeda Colombia, el país cuenta con directores que han logrado hacer producciones de calidad, muchas veces con bajos presupuestos.

 
En 1895 se proyectó la primera película en Colombia, solo dos años después de la aparición del Cinematógrafo. Los hermanos Di Doménico, propietarios del Salón Olympia, crearon en 1912 la primera sala dedicada exclusivamente a la exhibición de películas y ayudaron a la realización de  El drama del quince de Octubre (1915), primer documental que relataría el asesinato del general Rafael Uribe Uribe. 

Los primeros largometrajes de cine sonoro producidos en Colombia se estrenaron en el primer quinquenio de la década del 40; Flores del Valle (1941), Allá en el trapiche (1943), Bambucos y corazones (1945) y El sereno de Bogotá (1945) son algunos de ellos. Ante la falta de oportunidades comerciales y la falta de apoyo estatal las empresas quebraron y sólo hasta la década del 50 habría nuevos productores dispuestos a arriesgarse a realizar otros títulos.

En los últimos años hemos visto un creciente número de estrenos, llegando en 2008 a 13 en un mismo año, una cifra nunca antes vista.  El rey, Soñar no cuesta nada, Paraíso Travel, Satanás, Bluff, entre otras, son algunas de las cintas más recordadas; El colombian dream y PVC-1 las más experimentales técnica y narrativamente; María llena eres de gracia y Al final del espectro.

 

 

GASTRONOMIA COLOMBIANA

 

Colombia tiene muchísimas cosas para enamorar; de un lado, amplia oferta de recetas tradicionales de las regiones, y del otro, las nuevas tendencias que aprovechan al máximo los productos propios para traducir los sabores colombianos en innovadores platos.

 

Dicen que una de las estrategias para ganarse el cariño de alguien es haciendo que sucumba al encanto de un buen menú. "Conquistar por el estómago", dirían algunos, y como correspondiente consecuencia, la coloquial afirmación "barriga llena, corazón contento".

La cocina nacional colombiana es diversa como su clima, sus paisajes y sus manifestaciones culturales, porque además de la fertilidad de una tierra que produce de todo, está la imaginación sin límites de expertos cocineros que cada día adicionan al sentimiento puesto en sus potajes, nuevas formas para sazonar y construir recetas.

 

Platos tradicionales colombianos

Muchas de las comidas más famosas como la bandeja paisa o el ajiaco santafereño, suelen disfrutarse especialmente en los lugares de donde son originarias, con los ingredientes y las medidas precisas y el entorno adecuado: la decoración, los utensilios y la apariencia final del plato.

Bandeja paisa

Así por ejemplo, la bandeja paisa propia del departamento de Antioquia y regiones aledañas, tiene como base principal el fríjol cultivado allí mismo, donde las características climáticas hacen que el país sea el mayor productor del grano del área andina y el que registra más consumo en la dieta diaria.

Ajiaco santafereño

Por su parte, el ajiaco santafereño preparado en el interior de Colombia, es una sopa a base de varias clases de papa extraídas del altiplano cundiboyacense, las guascas, el maíz y pollo campesino de la región.

Sin embargo, las artes gastronómicas con el tiempo han viajado, posicionándose en todos los rincones y, sobre todo, en las grandes capitales, en las que gracias a la generosa carta de menús también se recorre la nación. Así se transportaron los secretos de la buena mesa por la labor de cocineros que pusieron las recetas de las regiones sobre los manteles de restaurantes típicos de zonas campestres o de grandes centros urbanos, haciendo de esta manera que nadie se prive de las delicias ancestrales.

Muchos visitantes del mundo llegan y se doblegan ante la riqueza y la ricura de sabores, y aunque la porción sea generosa, siempre querrán repetir. Quienes regresan, ya tienen conocimiento de sus menús predilectos y saben qué ordenar; además que gracias a los muchos colombianos que viven más allá de las fronteras patrias, la cocina colombiana se está expandiendo en virtud de la apertura de locales que se convierten en verdaderas embajadas de la cultura y la tradición de Colombia.