CHILE

 

 

BAILES TIPICOS

ZONA NORTE

En el norte del país, los bailes tradicionales están fuertemente influenciados por la cultura quechua y aymará, que comprende parte de Perú, la zona andina de Bolivia y el Norte de Chile. Los bailes son pieza básica de la religiosidad popular y en actividades ligadas a la antigua religión inca y que hoy tienen una apariencia pagana, como es el caso del enfloramiento del ganado. Fuera de la cueca nortina, bailes destacados son el trote y el cachimbo. 

 

 

TROTE:  
Es un baile en pareja, donde tomados de las manos realizan pequeños pasos similares a un trote común y corriente. Entrelazados, van avanzando retrocediendo y girando de un lado a otro, mientras continúan realizando juegos con las manos tomadas.  Es con los pañuelos entrecruzados que la pareja se aleja lentamente, llamado también huayno, haynito,  y trotecito, este baile se interpreta con gran variedad de instrumentos. 

 

 

Fiestas Religiosas:
Los bailes religiosos pertenecen a una categoría especial, ya que éstos se practican solamente en ceremonias de este tipo y son realizados por danzarines especializados (Cofradías), quienes son los encargados de transmitir el sentimiento popular hacia la divinidad, por medio del baile.  

 

 

Las Diabladas surgieron en Bolivia a principios del siglo XIX. Son la interpretación de un ser maléfico, el "Supay", que los pueblos andinos asimilaron al demonio de los cristianos. Para representar al Supay, el bailarín se viste con ropa de vivos colores y utiliza una enorme mascara boliviana, de cuernos retorcidos, muy semejantes a las empleadas en el Tibet (China) por los lamaístas en sus fiestas religiosas. Adaptada al cristianismo, la función del Supay es la de Lucifer que entra en diálogo con San Miguel Arcángel. En la lucha entre las fuerzas del bien y del mal interviene la Virgen del Socavón, a quien los diablos deben confesar sus pecados. La actuación del diablo puede apreciarse en Santiago durante el homenaje masivo que se brinda cada año a la Virgen del Carmen y que se celebra en el templo Votivo de Maipú.

 

 

CACHIMBO:
Danza festiva que se baila en parejas y con pañuelos. Es similar a la cueca, ya que también se realizan giros al compás de la música y el objetivo es conquistar a la dama, quien mantiene una coqueta distancia del varón que se esfuerza por conseguir sus favores. Con frecuencia el cachimbo no tiene texto, solamente melodía interpretada en acordeón y guitarra. Sin embargo en el verso siguiente, se puede apreciar el carácter nortino de este baile popular.

 

 

ZONA CENTRO

Los bailes de la zona central de nuestro país tienen en su mayoría raíz española, como también negra o más recientemente mexicana y colombiana. Varios de ellos mantienen vigencia en los fértiles valles de este lugar de Chile. Algunos de éstos son: 

CUECA : Es la danza folklórica nacional por excelencia porque como ninguna otra ha alcanzado una dispersión tan amplia en todas las regiones del país, una práctica tan difundida entre personas de diferentes edades y condiciones, una significación tan representativamente histórica y, además porque no obstante estar su forma coreográfica estrictamente establecida, es la que ofrece más posibilidades de riqueza emocional en su ejecución, que desarrollan una o más parejas mixtas e independientes, con sus bailarines sueltos y con uso de pañuelo. 

SAJURIANA : Traída del Argentina por el ejército Libertador, la sajuriana se entronizó en los salones aristocráticos. En una versión de Carlos Vega se el ritmo lento vivo que conservo por mucho tiempo. 
Pronto el pueblo la hizo suya dándole el sello de vivacidad y gallardía actual. La sajuriana tiene unas denominaciones muy variadas: sinjuriano, sanjuriana, sanjuanina, sajuria, etc., según distintas regiones. En Chile se le agregó zapateo y escobillado, utilizándose la guitarra en el acompañamiento. 
Las parejas bailan separadas, enarbolando sus pañuelos de arriba hacia abajo viceversa, improvisando cada bailarín la cadencia de sus movimientos. 
Suele bailarse también por grupos de tres parejas, en dos filas y a cuatro pasos de distancia entre damas y varones.

SOMBRERITO : Danza popular del siglo XIX, el "sombrerito" conserva su nombre por el uso que la pareja da al sombrero en este baile de la zona central. Sustituye el pañuelo. Ambos bailarines lo llevan en su mano derecha, a la altura de sus ojos. Cada uno sale por la derecha describiendo un circulo. Efectúan dos pasos lentos, semibalanceados en el lugar y tres avanzando (cortos y rápidos). Depositan los sombreros en el suelo y describen un "8" alrededor de los mismos, pasando de uno a otro. El paso es saltado, como en el chapecao. Luego retiran sus tocados enlazan sus brazos izquierdos y giran agitando alegremente sus sombreros. Suelen cambiar de mano y girar en sentido contrario. Terminan tapándose la cara pero juntando sus caras en un gesto de ternura. La segunda parte es repetición de la primera. El sombrerito es uno de los tantos bailes dieciocheros que alegran las fiestas patrias.  

REFALOSA : Llega a nuestro país desde Perú durante la primera mitad del siglo XIX. Se baila en parejas y su principal característica es el cepillado o deslizamiento suave que ambos danzantes realizan con los pies. También se baila en Chiloé.  

CUANDO : A principios de 1800 llega directamente desde los salones de la aristocracia europea, pasando primero por Argentina. La clase alta criolla lo toma con decidido entusiasmo, que lo adoptó como uno de sus preferidos incluso entrado el siglo XX. Son varias parejas las que hacen una coreografía sencilla y a la vez refinada, con escobillados y redoblados cuando se interpreta el estribillo. 
  
GUARACHA CAMPESINA : Heredada de ritmos colombianos y cubanos, tuvo gran difusión a contar de finales de los años '40, manteniéndose tan vigente como la cueza o el corrido. Es un baile en que la pareja actúa en forma separada, con movimientos cadenciosos, moviendo los brazos al compás de la música.  

POLKA : Heredado de Europa Central, mantiene un tono festivo donde el hombre toma de la cintura a la mujer y ésta el hombro de su pareja, mientras que ambos se toman la mano que queda libre, estirándola hacia adelante. El paso inicial es talón, punta y doble salto cuando la música es lenta. Al momento del estribillo, la música se torna más ágil y los bailarines avanzan en círculo, girando en su propio eje.  

JOTA :De origen español, se baila en parejas, con los hombres de un lado y las mujeres del otro. Al son de la música, se realizan movimientos cruzando los pies de izquierda a derecha y viceversa, con las manos levantadas. En el estribillo, el paso se hace más rápido y se dan vueltas, siempre con las manos en alto y chasqueando los dedos a modo de castañuelas.  

CORRIDO  : De influencia mexicana, este baile llega a Chile por primera vez en los años '30 y '40, siendo adoptado inmediatamente por los campesinos y por los habitantes de las zonas periféricas de las grandes ciudades. Con un ritmo muy festivo, es un baile de parejas, en que el hombre toma de la cintura a la mujer y ésta la espalda del varón, manteniendo un constante bamboleo avanzando y retrocediendo al compás de la música. 

ZONA SUR

La principal característica del baile en la zona de Chiloe es su gran vitalidad, quizás para contrarrestar lo frío que es el entorno donde vive su gente. Muchas de estas danzas aún permanecen vigentes.

TRASTACERA : Danza de pareja donde cada uno de sus movimientos es indicado por la letra de la canción. El varón invita a la dama a realizar una media vuelta y se coloca frente a él. Ella toma su falda, mientras que el hombre mueve sus brazos al compás del canto. Original de Chiloé, pero con influencias trasandinas. 

COSTILLAR : Danza festiva que se desarrolla en torno a una botella que se coloca en medio de la pista. Es un baile de parejas masculinas, de carácter competitivo, donde quien derribe la botella producto del baile queda eliminado, proclamándose el otro vencedor.

SIRILLA : Descendiente directa de la seguidilla española se mantiene vigente en la isla grande. Aún se la baila en la isla grande, donde mantiene un paso arrastrado y de ágil ritmo. Es un baile de pareja suelto donde ambos hacen un movimiento en forma de "S" de ida y vuelta. La mujer lleva la mano en la cintura y con la otra. tomada la falda. El hombre tiene sus dos manos tras la cintura, Luego van al centro haciendo una media luna. Después regresan a su posición original, para luego girar, en su lugar, cambiar de lado y terminar en el centro, lo que se repite nuevamente en dos ocasiones. 

Vals Chilote : Tradicional baile, muy arraigado también en la zona central, donde hombre y mujer bailan enlazados. La diferencia radica en que el ritmo es más marcado, redundando en la intensidad del paso y en la forma de abrazar a la pareja. 

ZAMBA REFALOSA : Procedente de la isla de Achao (Chiloe), en ella la dama lleva el pañuelo abajo, tomado por dos puntas y enrollado. El varón mueve el suyo arriba y abajo. En los cambios de lugar, ambos lo mantienen en el alto. Mientras la dama gira en su lugar, el varón da una vuelta completa pasando por detrás de ella, hasta llegar a su lugar. 

Sus pasos son el escobillado, el floreo y ambos bailarines se desplazan como en las medias lunas de la cueca.

Cada uno gira en su puesto, primero por la izquierda, luego por la derecha, paso zapateado, ambos cambian de lugar y terminan con un giro por la derecha. Repiten y vuelven a su lugar inicial.

ZONA MAPUCHE

 

La zona sur de chile y parte de argentina es el territorio de la llamada, gente de la tierra o Mapuches, como se les conoce en nuestro país  

La  música y la danza mapuche están ligadas básicamente al culto de las divinidades que rigen la naturaleza. Sus ritmos, siempre son monocordes. Las danzas se usan para ceremoniales religiosos del Machitún o el Nguillatún que sobrevivieran a la penetración cristiana que trajo el español cuando inició la conquista. En ambos actos religiosos, se elevan plegarias a Ngenechen o dueño de la gente. Acá se realizan bailes como el Loncomeo danza en la que se imitan los movimientos de animales. La presencia de la machi, es fundamental, pues es ella la encargada de curar a la. gente de la comunidad y la única intermediaria entre los mortales y el mundo de los espíritus por medio de este rito que se hace frente al rehue o altar de madera de canelo,  su árbol sagrado.

ISLA DE PASCUA

Pese a su pequeño tamaño, Isla de Pascua mantiene un acervo cultural amplio, basado en canciones e historias que se transmiten de generación en generación. Sus bailes tienen una gran influencia polinésica, aunque también cuentan con expresiones propias dedicadas a los dioses, al amor y a fenómenos de la naturaleza. Otra de las características de los pascuenses es la de asimilar rápidamente influencias externas y adoptarlas con códigos 
propios.

SAU SAU : De origen polinésico, esta danza llega a la isla durante el período de la 2' Guerra Mundial. Se caracteriza por tener una gran cadencia en sus movimientos, con maniobras ondulantes de las manos. Este baile se realiza con trajes de plumas, que son el principal elemento diferenciador de la cultura pascuense con el resto de sus congéneres del Pacífico Sur. 

TAMURE : De movimientos muy rápidos, especialmente de las piernas, se baila en parejas y es dedicado a la fertilidad. Otra de sus característica son sus movimientos pelvianos de acuerdo al desarrollo de la música. Este baile guarda cierta influencia tahitiana. 

MUSICA

Para tener una idea clara sobre lo que es música folklórica y su diferencia fundamental con la música popular chilena. Dos formas musicales que fácilmente se confunden. Las siguientes definiciones le servirán de elementos de juicio:

Música popular chilena:
Es aquella compuesta por una o más personas identificables, movidas por un interés intelectual o comercial, basándose en elementos folklóricos. Los intérpretes de la música popular chilena, se encargan de poner esta música en un plano de popularidad, a través de los medios de difusión, como la radio, la televisión, los discos, etc. Mientras no sea desplazada por nuevos temas o tendencias esta música se mantiene en el interés y el gusto del público.

Música folklórica :
Es aquella que responde a la necesidad espiritual de una comunidad determinada. Pudo haber sido compuesta por una persona, pero, con el tiempo y las modificaciones sufridas de generación en generación ha perdido sus características originales, interpretando no el sentir de una persona, sino que de todo un pueblo. Por esta razón , la música folklórica no sufre los efectos de "las modas" en el gusto del público y permanece con mayor solidez mientras mejor se identifique con el espíritu del pueblo.

Los Aborígenes en Chile.  

En nuestro país por su gran variedad geográfica, se dió todo tipo de organizaciones sociales y económicas en sus distintas culturas autóctonas. Uno de los aspectos más claros, para entenderlas, en relación con su entorno, es el alto desarrollo alcanzado en organización social, agricultura, ganadería y artesanía por los pueblos que se encontraban en la zona norte, y a medida que avanzamos hacia el sur, los pueblos se hacen nómadas y dedicados a actividades como la pesca y la caza.

Uno de los pueblos más adelantados fueron los atacameños, que ocupaban  los territorios al interior de Tarapacá, Antofagasta y Puna de Atacama. Sus vestigios se remontan a casi 12.000 años, poseían una cultura bastante desarrollada, dedicándose a la agricultura, crianza de llamas y alpacas, a la minería y metalurgia, destacando su avanzada industria textil y alfarera.  

Otro pueblo de la zona norte, notable por su cultura, fueron los diaguitas.  
Establecidos entre Copiapó y el Río Choapa, desarrollaron la alfarería,  
alcanzando gran perfección en diseño y colorido; conocían el tejido y la minería de oro, cobre y bronce, además de ser pastores de llamas y alpacas.  

A lo largo de todo el litoral comprendido entre Arica y Chile central, habitaron los changos, un grupo de pescadores de costumbres nómadas, que se caracterizaban por sus embarcaciones hechas de cueros de lobos marinos inflados. Desaparecieron tardíamente fusionados con el mestizaje.  

Los picunches ocuparon la zona comprendida entre el Río Choapa y el Río Itata. Fueron influidos culturalmente por su vecinos del norte (los diaguitas), y por los del sur (los mapuches); eran agricultores, ganaderos y conocían la alfarería y el trabajo en tejidos.  

Ya en la zona sur del país (Vlll Región), quedan pocas culturas dedicadas a la explotación sistemática de la tierra. La mayoría se centran en actividades de caza y recolección.  

El Río Biobío y Toltén se instalaron los mapuches, pueblo aguerrido, dedicado preferentemente a la caza. Rápidamente se adaptaron a las circunstancias nuevas de una guerra contra los españoles, aprendieron el uso del caballo, de las armas de hierro y sostuvieron la más tenaz resistencia al invasor durante trescientos años.  
Es el único pueblo en Chile que aún conserva su espíritu ancestral y sus tradiciones culturales.  

El único pueblo en esta zona, que no se dedicó a la caza y recolección, fueron los huilliches, que ocupaban la zona que va desde el sur del Biobío hasta el Golfo de Reloncavi.  

Eran agricultores pacíficos, que no ofrecieron resistencia ni a los invasiones mapuches ni a la española. Los chiquillanes eran indígenas nómadas y recolectores, que habitaron la región oriental de la Cordillera de los Andes, entre el Río Diamante y el Lago Nalalhue. Hacían frecuentes cruces de la cordillera para comerciar con otros pueblos aborígenes de nuestro territorio y posteriormente con los españoles.  

Otro pueblo de esta región fueron los puelches, que alzaron sus tolderias en la zona cordillerana al sur de Valdivia y hasta las alturas de Osorno, dedicándose a la caza del guanaco y a la recolección de frutas. Lentamente fueron mestizándose con los mapuches y los huilliches hasta desaparecer.  

Los pehuenches fueron cazadores y recolectores nómadas, que habitaron el territorio cordillerano entre Chillán y Valdivia. Traspasaban la cordillera para comerciar y recolectar piñones (pehuén). En el siglo XVIII se establecieron definitivamente en territorio chileno.  

En la isla de Chiloé y la zona de los canales y archipiélagos australes habitaron los chonos, pueblo de pescadores y cazadores de Lobos marinos. Con la llegada de los cuncos a Chiloé, fueron desplazados más hacia el sur; sin embargo, aprendieron de ellos una agricultura rudimentaria y la crianza de la llama. De la fusión de ambos pueblos nació el chilote.  

En la Undécima Región existieron dos pueblos diferenciados en sus costumbres: uno esencialmente  de tierra y el otro marino. Los primeros, los tehuelches, habitaron ambos lados de la Cordillera de los Andes, en la zona comprendida entre el Golfo de Reloncaví y Tierra del Fuego. Más conocidos como patagones, practicaban la caza y la recolección de frutas, plantas y raíces. Desaparecieron tras sucesivas mezclas con otros grupos indígenas y con la conquista española.  

El segundo pueblo eran los alacalufes, que vivían en sus botes de cortezas o árboles ahuecados, recorriendo la extensa región comprendida entre el Golfo de Penas y el Canal Beagle. Alejados de todo contacto con otros pueblos, no conocieron agricultura, ni ganadería dedicándose a la caza de focas y a la pesca.  

Ya en el extremo austral del país encontramos a los yamanas, indios pescadores conocidos también como yaghanes, quienes habitaban las islas y canales del Beagle. Al igual que los alacalufes, no mantuvieron contacto con otros pueblos y no conocieron agricultura ni ganadería. Durante el período de colonización fueron objeto de una despiadada destrucción. 
  
Los onas, llamados así por sus vecinos yamanas, eran dos subgrupos, los indios Selk-Nam y los Hausch, diferenciados por características de costumbres y lenguaje, pero pertenecientes al mismo grupo étnico. Habitaron la Isla Grande de Tierra del Fuego, dedicándose a la cacería de guanacos y a la recolección de bayas y otros frutos. De gran estatura, corrieron igual suerte que sus vecinos yamanas, siendo exterminados por los colonizadores blancos.  

De esta forma hemos dado un vistazo a todos los pueblos del Chile prehispánico, a la gran variedad de culturas, formas de organización social y económica. Quizás en Chile no existieron grandes civilizaciones como en México y Perú, pero dentro de la variada gama cultural hubo pueblos que solucionaron sus problemas de hábitat con ingenio y tuvieron organizaciones sociales, políticas y religiosas muy avanzadas, lo que representa un patrimonio cultural muy amplio, rico e interesante para ser estudiado.  

GASTRONOMIA

La cocina, como casi todo en Chile, es fruto de múltiples influencias. De ellas, las más antiguas son la mapuche y la española. ¿Pero existe una cocina propiamente criolla? ¿Qué platos y alimentos la componen? Al iniciar el mes de la patria investigamos sobre la gastronomía nacional y descubrimos que se sabe muy poco de ella, pese a ser un factor cultural clave para entender la identidad de un país, pero crecientemente los historiadores se están empezando a ocupar de ella.

Pese al desconocimiento nacional acerca de qué platos son parte de la gastronomía 'oriunda' de Chile, últimamente hay coincidencia tanto entre algunos chefs como algunos historiadores preocupados del tema, en que sí existe una comida tradicional chilena. Alguno incluso, llegan a decir que 'estamos desperdiciendo nuestra gastronomía local'. Así, , aunque algo olvidada y en muchos casos en peligro de extinción, existirìa una comida chilena que ofrece sabores únicos y poderosos.  Pero ¿cómo es esa comida, de dónde surgió y qué la caracteriza?

Los pocos textos de historia que consignan alguna información respecto a la gastronomía chilena coinciden en que ésta surge de la fusión de la alimentación de los pueblos originarios y la española, transmitida oralmente o en precarios apuntes a través de generaciones. Dicha tradición, comenzó recién a ser parcialmente recopilada a mediados del siglo XIX. De ese trabajo, destaca Apuntes para la historia de la cocina chilena de Eugenio Pereira Salas (1904- 1979).

Un ejemplo del desconocimiento de nuestras raíces es la 'kalapurca' (sopa que contiene carne de alpaca, maíz, papas, y que se cocina introduciendo piedras calientes en la olla), cuyo nombre suena para la mayoría de los chilenos tan desconocido como su origen nortino.

Otro tanto ocurrió con la repostería donde destacaron monjas de diversas congregaciones. De ahí viene la expresión 'mano de monja' para referirse a alguna comida hecha con gran gusto y dedicación.   De ellas surgieron, los secretos de productos notables como los alfajores, el dulce de membrillo, la torta de mil hojas y el manjar blanco que llegan hasta nuestros días. Otros más olvidados como los duraznitos de la virgen, el los boñuelos y el suspiro de monja entre muchos otros, constituyeron por años apreciados regalos para una buena mesa.

Libros de cocina

Con el paso de los años los antiguos secretos familiares empezaron a llegar a la imprenta motrando -en sus recetas- la confluencia de la comida mapuche -que aportó entres otros el maíz, la chuchoca, los piñones y los porotos- con la alimentación española que, en primera instancia, trajo consigo el trigo, el cerdo, el pollo y la vaca, De ambas tradiciones surgiría  un tipo de alimentación que, con mínimas variaciones, persiste hasta hoy.

Entre los textos 'clásicos' figuran la Enciclopedia del hogar de la tía Pepa, escrita por Rafael Egaña y que reúne recetas y tradiciones culinarias de fines del siglo XIX y comienzos del XX. La bibliografía culinaria chilena incluye también 365 recetas de cocina prática. Una para cada día, que data de 1900.  En 1930 aparece el clásico La buena mesa de Olga Budge.

Hurgando un poco en los distintos platos considerados criollos, es posible ver que los platos populares tienen algunas variaciones en sus recetas, de acuerdo a la zona geográfica donde se prepara. Ello ha permitido clasificar nuestra alimentación en tres áreas  principales: 

Gastronomía de la zona norte:

Con un fuerte aporte de las culturas originarias del altiplano andino -aymara y atacameña-, así como de la tradición mariscadora de los changos de la costa, la cocina tradicional del norte integra productos como la quínoa, la harina de maíz, el charqui y la carne de camélidos formando una dieta de alto valor proteico.

Asimismo, el cultivo de tubérculos dulces como la apilla (oca), el isañu y el olluko, de gran significación religiosa, aportan algunos sabores desconocidos den otras zonas del país y cuyas preparaciones es necesario rescatar si se quiere conservar su uso tradicional.

Las comidas típicas de los pueblos aymaras, tienen pequeñas variaciones según el lugar donde se preparen, pero sin duda lo más tradicional de la comunidad son el asado, chairo, charqui y guatia.
 
Recetas de la zona central

En la cominda de esta zona confluye el aporte indígena, la raigambre campesina, huasa y la influencia de inmigrantes de diversas nacionalidades. Entre los platos más característicos destacan porotos con mazamorra, humitas, tomaticán, el pastel de papa, porotos granados, albóndigas, longanizas, el arrollado huaso y pantrucas, la cazuela de ave o de vacuno, la  carbonada, charquicán, ajiaco y el pan amasado. A la hora de  celebrar, destaca el asado y, para los postres, las estaciones tienen mucho que decir: leche asada, arroz con leche y manzana asada son, por ejemplo, los preferidos del invierno. Mote con huesillo y variadas frutas como la sandìa y el melón sobresalen en el verano.

En Rapa Nui, merece un capítulo aparte ya que su base alimenticia pese a estár dada por los productos del mar, como en otras zonas de Chile, destaca por el empleo de la langosta y el atún pascuense junto a la koreha (anguila), heke (pulpo), titeve (pez erizo), pipi (caracol marino), mahore y kopuku. A ello se suma distintas variedades de plátanos y frutas como papaya, piñas y guayabas que complementan la alimentación de la isla.

El Umu Ta'o o curanto es el plato tradicional de la isla; combina carnes de cerdo y aves de corral con pescados y mariscos, además de camote, taro y otros ingredientes adicionales. Esto se cocina en hoyo cubierto de piedras volcánicas. Se acompaña del Po'e, una mezcla de taro, plátanos, harina, azúcar que se envuelve en hojas de plátanos para luego cocer en el , el hoyo del curanto.

Cocina de la sur

En la cocina del sur ha tenido un gran aporte de la comida mapuche, con productos básicos como trigo, papas, arvejas, habas, ajos, cebollas, ají y maíz y particulares recetas. Otro importante aporte es la cocina chilota característica por sus grandes variedades de papas y platos de mariscos. Ambas le dan una riqueza gastronómica muy amplia a esta zona del país. Destacan el cancato, curanto, asado al palo, los chapaleles, el milcao o pan hecho de papas, la paila marina, la cazuela y la papa en múltiples formas. Un sabor especial le otorga a las comidas el uso del merkén (ají ahumado mapuche) hoy rescatado por la cocina moderna.

En el extremo sur el chiporro o típico asado de corderito patagónico es un modo de asado a la cruz. Otro asado característico en el Cono Sur es el 'asado con cuero', aunque no es propiamente el típico asado y en Chile solo se hace en las regiones más australes, a su vez es en Argentina y Uruguay se habla ocasionalmente de asado al horno haciendo mención de las carnes cocinadas en hornos de campo cuyo combustible es leña.

 

Fiestas y letras

A la hora de las fiestas patrias, hoy los chilenos se unen de norte a sur y la gastronomía de las fondas alegra por igual con empanadas de horno, un pebre tanto de cilantro con tomates como el de ají cacho de cabra, el clásico vaso de vino, anticuchos o fierritos y un buen asado.

Pero a la cocina no sólo chefs o dueñas de casa. La literatura chilena tiene también una larga relación con la cocina. Los escritores que han entrado a la cocina no son pocos que han destacado por haber abordado del tema de la comida en alguna de sus obras: Vicente Huidobro, con su Sopa oceánica, Pablo Neruda, con odas como la oda al caldillo de congrio  y Pablo de Rokha en su Epopeya de las bebidas y comidas chilenas.

Durante el siglo XX, la cocina chilena desarrolla fuertemente el gran aporte de la gastronomía francesa recibida a finales del siglo XIX, se manifesto en variados guisos, chupes de mariscos, de jaiba o de erizo, pucheros y postres, preparaciones recopiladas por varias autoras del país. Se hace patente sobre todo en los pescados; corvina a la mantequilla negra, el congrio Margarita o las 'omelettes' que remplazan la tortilla española de papas, en este afrancesamiento de la oferta.

El reciente texto de la antropológa Sonia Montecinos abre nuevas claves para entender el imaginario que está alrededor de la cocina. Pero, en sentido amplio, la historia de la gastronomía chilena, importante clave de la cultura nacional, está aún por escribirse.

 

MOTE CON HUESILLO

El mote con huesillos es una bebida refrescante chilena, no alcohólica, que se compone de una mezcla de jugo acaramelado, con mote de trigo y duraznos deshidratados, llamados huesillos. Cuando el huesillo es sin semilla, cuesco, hueso o carozo, se les llama descarozados. También en algunas ocasiones se le suele poner ciruelas deshidratadas, pero esta es menos consumida. Otra opción moderna es usar duraznos en conserva. Ambos productos corresponden a un clima mediterráneo como el del centro de Chile. Antiguamente se podía sustituir el azúcar por miel. Se sirven en un vaso y se facilita una cuchara para sacar el mote y partir en trozos el huesillo para comerlo.

 LUGARES EN CHILE

MERCADO CENTRAL

 VIÑA DEL MAR

CASA DE LA MONEDA

 POEMA DE PABLO NERUDA

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto[1] (Parral, 12 de julio de 1904 - Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973) conocido por el seudónimo y, más tarde, el nombre legal de Pablo Neruda, fue un poeta chileno, considerado entre los mejores y más influyentes de su siglo, siendo llamado por el novelista Gabriel García Márquez "el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma".[2] También fue un destacado activista político, siendo Senador de la República, integrante del Comité Central del Partido Comunista y pre-candidato a la Presidencia. Entre sus múltiples reconocimientos destacan el Premio Nobel de Literatura en 1971 y un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Oxford. En palabras del crítico Harold Bloom, "ningún poeta del hemisferio occidental de nuestro siglo admite comparación con él"

  VIÑEDO CONCHA Y TORO

En 1883, cuando la explotación vitivinícola recién comienza en Chile, don Melchor Concha y Toro entra en el negocio del vino al decidir plantar viñedos en el valle del Río Maipo. Así, encargó cepas francesas de la región de Burdeos, y contrató al enólogo francés Monsieur Labouchère para elaborar sus vinos. De este proyecto nace la Viña Concha y Toro.

Casa Concha y Toro en Pirque.

La empresa familiar se abre a la bolsa en 1933 y sus acciones comienzan a transarse en la Bolsa de Comercio de Santiago. Ese mismo año, la viña inicia sus primeras exportaciones a Europa.

Durante la segunda mitad del siglo XX, Concha y Toro inicia un profundo proceso de modernización, con la incoporación de tecnología de punta y, en la década siguiente, un fuerte desarrollo hacia los mercados externos y el inicio de un plan de inversiones -en vigencia hasta hoy- que involucra la adquisición de viñedos y un aumento de la capacidad operativa.

En 1994 Concha y Toro es la primera viña en el mundo en transar sus acciones en la Bolsa de Nueva York.

En 1997, don Eduardo Guilisasti Tagle, el entonces Presidente de la viña, junto a la Presidenta de Baron Philippe de Rothschild, firman una alianza inédita en Chile para producir un vino de primer orden: Almaviva, un hito en la historia de la Compañía. Desde su primera cosecha, ha recibido los más altos reconocimientos de la crítica especializada.

A través de los años, la marca Concha y Toro ha ganado reconocimiento internacional. La revista norteamericana Wine & Spirits ha destacado a Concha y Toro como una de las viñas más consistentes en el tiempo situándola en el Hall of Fame en 2006 y nombrándola nuevamente "Viña del Año" en 2008, reconocimiento que se le otorga a la compañía por décimo cuarta vez.

 

PISCO CHILENO

El pisco chileno es un aguardiente elaborado por destilación de vino genuino potable. Su producción consta de cuatro grandes fases: el cultivo y cosecha de las uvas pisqueras, la vinificación para fines pisqueros, la destilación del vino para la obtención del pisco y, finalmente, el envasado en unidades de consumo. Tales actividades sólo pueden realizarse en la zona pisquera.